Coco
“Coco” es una alegoría a la familia, las tradiciones, la muerte; y a su vez una colorida obra de arte con sus Fridas, Infantes y alebrijes. Santa Cecilia me recordó al Comala de Juan Rulfo pero también a los pueblos remotos de la Península de Araya en el Estado Sucre. Vi en el orgullo de la matrona mexicana a mi propia abuela levantando sola a una familia, lanzando cholas como proyectiles y evocando a sus muertos.
Pixar se reivindica al rescatar la emotividad vista en la memorable primera secuencia de “UP” o en el final de “Toy Story 3”. También lo hace al mostrar que El Día de los Muertos mexicano no es el Halloween gringo. Vale la pena ir y volver del Mundo de los Muertos como quien desafía y atraviesa el muro prometido por Trump.
El viaje de Miguel es la odisea de muchos artistas
latinoamericanos que no cuentan con más recurso que su vocación y talento. Pero
“Coco” también nos habla de rencores, de recuerdos: A fin de cuentas, la
verdadera muerte es el olvido.
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